
La valoración de la actuación de los bólidos rojos, debe ser buena y más si tenemos en cuenta que Alonso consiguió adelantar a Webber en la pista, aunque más tarde el australiano consiguiera devolverle la jugada en los boxes. Pero Fernando insistió y siguió presionando al segundo de los Red Bull para acabar pasándole en el tercer y último cambio de gomas.
Aunque Vettel mandó durante todo el gran premio, siempre tuvo que andar vigilando su retrovisor, primero por la proximidad de su compañero y más tarde por la presión que le puso el español, quien no cejó ni un solo momento en su empeño de darle caza.
Si las cosas no cambian pronto, cosa que ya la FIA trata de solventar con maquiavélicos cambios de reglamento sobre la marcha, Vettel será campeón del mundo mucho antes de que termine la temporada, lo que dará lugar a una situación un tanto extraña.

La FIA tratará por todos los medios de mantener la expectación en este campeonato, pero el laboratorio de Red Bull seguirá trabajando para mantener la distancia con los demás que les hace invencibles.
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