
A partir de ahí la carrera estuvo estabilizada en cuanto a
estas tres posiciones. Hamilton mantenía un colchón por encima de los tres
segundos con Alonso y este a su vez una diferencia entorno a los dos segundos
con Vettel. Cuando se empezaba a pensar que la estrategia elegida por los tres
sería de una sola parada, Hamilton entra en boxes y pone gomas nuevas. Corría
la vuelta 49 y faltaban 21 para cumplir lo programado por la organización.
Alonso y Vettel mantenían las dos primeras posiciones y la ventaja sobre el
alemán era muy cómoda para Fernando. Así se mantuvieron durante once vueltas
más, haciendo cábalas acerca del tiempo que les recortaba el inglés vuelta a
vuelta. Estaba claro que el ritmo, superior a veces a un segundo por vuelta,
acabaría con los dos. En Red Bull deciden por fin meter al alemán y hacer el
cambio. Ferrari sigue erre que erre y en la 64, Hamilton le supera. A seis
vueltas del final ya no parece conveniente entrar y habrá que apechugar con el
error. Grosjean, Sergio Perez y por último Vettel que solo necesito seis
vueltas para pasarlo, fueron devorando a Fernando al tiempo que el equipo hacía
cuentas con la distancia al siguiente coche.
De un posible primero y un más que consolidado segundo,
Alonso solo consiguió el quinto puesto gracias a un mal calculo sobre la
consistencia de los neumáticos blandos obligándolos a rodar durante 51 vueltas.
La estrategia fue equivocada y si ya se pensaba que una parada podía ser
acertada, se debió haber rodado más tiempo con los superblandos que utilizo
desde la salida. Por poner un ejemplo, Sergio Perez solo hizo un cambio en la
vuelta 40 y logró colocarse en el cajón.
A pesar del fiasco, Alonso se coloca segundo en la general,
con Hamilton a dos puntos por delante y Vettel a un punto por detrás. No es mal
resultado después de lo visto.